Roberto Whyte, autor de ‘Cómo llevar una vida más plena gracias al eneagrama’: «En situaciones de estrés, el personaje se apodera de nuestro comportamiento»

El eneagrama no es considerado un conocimiento científico, pero ha ganado una gran popularidad en la psicología humanista para tratar de responder a la pregunta: «¿Quiénes somos?». Se trata de un sistema de clasificación de la personalidad que se basa en nueve tipos o patrones fundamentales de comportamiento, ilustrados dentro de un diagrama de nueve puntas, con la idea de que cada persona pertenece predominantemente a uno de estos tipos.

  • El Perfeccionista (Tipo 1): Buscan la perfección y el orden. Son idealistas y tienen un fuerte sentido del deber. Temen cometer errores y valoran la justicia.
  • El Ayudador (Tipo 2): Se enfocan en ayudar y satisfacer las necesidades de los demás, buscando ser amados y apreciados. Tienen miedo de no ser queridos.
  • El Triunfador (Tipo 3): Orientados al éxito y reconocimiento. Son eficientes y competitivos, pero temen fracasar y no ser valiosos.
  • El Individualista (Tipo 4): Sensibles y expresivos, valoran la autenticidad y buscan ser únicos. Tienen miedo de no tener una identidad propia.
  • El Investigador (Tipo 5): Intelectuales y observadores, valoran el conocimiento y la independencia. Su temor es sentirse incapaces o inútiles.
  • El Leal (Tipo 6): Leales y responsables, buscan seguridad y estabilidad. Temen la incertidumbre y desconfían de situaciones desconocidas.
  • El Entusiasta (Tipo 7): Buscan experiencias nuevas y divertidas. Son optimistas, pero temen el dolor emocional y el sufrimiento.
  • El Desafiador (Tipo 8): Fuertes y protectores, buscan el control y la autonomía. Su mayor miedo es ser controlados o heridos.
  • El Pacificador (Tipo 9): Buscan la armonía y evitar conflictos. Son complacientes, pero temen el conflicto y la desconexión.

Al escritor, abogado, empresario, coach y conferenciante Roberto Whyte (Madrid, 29 de octubre de 1962) le marcó tanto en su camino de autoconocimiento que junto a Margarita Guerra, presidenta de la Asociación Española de Eneagrama, publica Cómo llevar una vida más plena gracias al eneagrama (Alienta Editorial). «Hoy en día, la senda del autoconocimiento es una de las bases ya consolidadas del crecimiento personal», explica. Claudio Naranjo, psiquiatra y pionero en el campo del crecimiento personal, jugó un papel crucial en la difusión y desarrollo del eneagrama de la personalidad, cuenta Whyte. Según esta teoría, «todos vamos con una máscara por la vida, que es un relato del yo aprendido cuando nuestra cabecita era muy pequeñita», a partir de ideas y creencias de personas cercanas, de las que dependía nuestra supervivencia, como los progenitores.

«A través de este personaje aprendemos a que nos quieran, a ser útiles y productivos, a ser aceptados… Pero, a veces, quedamos atrapados en ese personaje porque perdemos la conexión con nuestra esencia«. A partir del descubrimiento de dónde vienen esos comportamientos y qué es lo que nos lleva por delante como personaje, se puede intervenir, porque «estar todo el tiempo bajo una máscara nos agota».

LA MÁSCARA

¿Por qué propone el eneagrama para desenmascararnos? «Uno de los grandes temas de la sociedad hoy en día son las depresiones y el agotamiento psíquico. Y tienen mucho que ver con que estamos constantemente actuando bajo ese personaje separado de nuestra esencia y al que somos adictos», resume. No se trata de etiquetarnos de forma limitante, prosigue, porque cada persona es única e irrepetible, sino de comprender de dónde vienen nuestros comportamientos. «El autoconocimiento no es una varita mágica, pero te hace sufrir menos», asegura.

Lo ha vivido en primera persona. Licenciado en Derecho y diplomado en Criminología por la Universidad Complutense de Madrid, hubo una etapa a los 40 años que entró en agotamiento psíquico. «Pasé dos años trabajando con un psiquiatra a través del campo de conocimiento del eneagrama a comprender cómo funcionaba mi personaje. Me ayudó tanto a no estar al límite que me apasionó y quise indagar más. En situaciones de estrés, el personaje se apodera de nuestro comportamiento y eso es muy peligroso para nuestra cabeza. Aprender tu eneatipo es clave para no entrar en esos procesos de agotamiento», razona.

Cualquiera que eche la vista atrás en su infancia verá que nos enfrentamos a problemas muy parecidos, dice Whyte. «Muchas veces echamos la culpa al entorno, a una u otra persona, pero quizá eran diferentes y los únicos que siempre permanecíamos en la escena éramos nosotros. Si, en cambio, entendemos las fuentes de esas reacciones que nos meten en problemas, que son muy parecidos durante toda nuestra vida, podremos comportarnos de otra manera».

CÓMO DESCUBRIR EL ENEATIPO

A través de la observación del día a día, estando presentes y practicando mindfulness (atención plena), según Whyte, podemos analizar hasta qué punto el personaje nos lleva al límite. «Por ejemplo, el eneatipo 2 es un buscador de amor y de conexión. Si se reconoce en estas situaciones, a través de su patrón de personalidad, comprende lo que le sucede y puede cambiar las cosas». No es fácil, aclara, y él mismo cae cada día en las bases de su patrón de personalidad. «Es un trabajo diario con el que puedo tomar medidas para que no me lleve a situaciones extremas», defiende.

En el mundo laboral, aprendemos a competir con nuestra máscara, asegura. «En la playa, de vacaciones y relajados, es complicado distinguir unos eneatipos de otros. Sin embargo, hay situaciones en las que es muy útil, para pagar hipotecas, en ámbitos de competencia… Pero debe estar equilibrado con nuestra esencia para que podamos vivir la vida que queremos y no en un estrés constante».

Pueden pasar años hasta reconocer el patrón, como Whyte revela en estas páginas que fue su caso. «Es duro, porque esconde una serie de manipulaciones que hacemos a la hora de relacionarnos y no queremos verlo. Aconsejo ponerse en manos de buenos profesionales acreditados dentro de la Asociación Española del Eneagrama».

REDES SOCIALES

En un momento determinado, todos tenemos comportamientos de cualquiera de los eneatipos pero siempre hay uno en el que nos han entrenado de pequeños, desliza Whyte. «Es donde nos vamos cuando estamos en estrés y competición. Pero en redes sociales, donde queremos mostrar nuestra mejor versión, todos entramos en el patrón 3, del triunfador, del excelente vendedor».

También hay patrones públicos. «Estados Unidos, por sus culturas y creencias, es ese eneatipo 3, busca la imagen. Y en las películas, los héroes suelen ser eneatipo 6 y su motor es el miedo». Whyte no se fía de los test, que pueden aproximarnos al patrón, pero es fácil que nosotros respondamos idealizando un tipo. «Fue mi caso, con el 8, el controlador, pero cómo nos gustaría que nos vieran los demás a veces no se corresponde con nuestra verdadera personalidad. Cuando tú te introduces en el campo de los subtipos es cuando ves la cantidad de probabilidades que hay y lo complejo que es», profundiza.

LO QUE ESCONDE

Todo depende del nivel de conciencia de la persona. «La película de El Padrino está repleta de enatipos 8, y lo que hay detrás, en su esencia, es inocencia. Un niño al que le enseñaron que o era fuerte o iban a exterminarlo y se metió en la vida adulta asumiendo ese rol». Descubir el eneatipo de la pareja es muy útil para Whyte. «Detrás de ese comportamiento bajo estrés, hay una persona que sufre. Mi pareja es eneatipo 9 y parece que muestra desinterés cuando pierde esa conexión, o que incluso es muy fría si se enfada, que era lo que yo pensaba antes de trabajar todo este campo para que nuestra relación fuera más saludable».

Esto no evita enfrentamientos, aclara, sino un territorio donde siempre hay un hay un objetivo constructivo con las personas queridas. «Bajo el triunfo y la vanidad hay alguien que no se siente valioso. Pongo el ejemplo de Cristiano Ronaldo, eneatipo 3 clarísimo. Un futbolista exitoso que esconde un chaval criado en favelas que no tenía dinero, que se metían con él y que recorría muchos kilómetros para poder jugar. Esa falta de valía que se le quedó insertada de pequeño produce una sobre reacción en el mundo adulto, donde parece sobradísimo».

¿Y si no nos gusta el eneatipo descubierto? «Puede pasar. La mayoría de nosotros accede al autoconocimiento por el sufrimiento: o una enfermedad, o la muerte de un familiar, o algo que sucede en nuestra vida y tenemos que atravesar. Unos se quedan en el sufrimiento y la negación y otros deciden superarlo. No yéndose a la montaña a iluminarse, en plan gurú, sino intentando tener una vida lo más plena posible en sus conflictos diarios, cayéndose y levantándose».

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.