Debería

“Una de las palabras que más enfermedades causa es DEBERÍA”

Escuché esta frase de una compañera de clase en un curso de Compasión de Mindfulness. Su historia personal era prototípica. Una excesiva autoexigencia la había llevado al agotamiento psicológico para después deslizarse por un tobogán de sufrimiento, hasta caer en una profunda depresión.

A partir de ese día observé en mí mismo los efectos que en mi cuerpo causaba en ocasiones esa palabra: nudo en el estómago, sequedad de boca, dificultad al tragar… “debería esto, debería lo otro”, atrapado en una imagen idealizada del “yo”. La reflexión me llevó a entender a mi compañera; los “Debería” en un alto porcentaje estaban relacionados con lo que los demás esperaban de mí y no con mis deseos esenciales. Pude comprobar cómo se desperdicia a chorros nuestra energía. El “Debería” es una planta carnívora insaciable que cuanto más come más quiere, cumplido el deber de la expectativa y satisfecha fugazmente la ración de ego, aparecía otra exigencia de modo automático.

Gracias, compañera, como suele suceder con las reflexiones que salen del estómago desde una profunda experiencia vital, tu mariposa se posó en mi hombro y me permitió poner en el espejo tan inquietante palabra.
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